Historia del Maíz

El maíz ha sido siempre un elemento muy importante en la vida de múltiples culturas en México y, anteriormente, en lo que conocemos como Mesoamérica. Prueba de ello es la multiplicidad de hallazgos de polenes de maíces en diversas latitudes y climas así como de la representación del maíz en todas las culturas que nos precedieron: por ejemplo, el dios del maíz o la mazorca se representó en estelas, construcciones arqueológicas e incluso en la ornamente de los gobernantes. A través de numerosos estudios es posible conocer la fecha de domesticación del maíz y de su ancestro, el teocintle.

La secuencia arqueológica de la domesticación del maíz en México se conoce por el estudio de tres regiones: Tamaulipas, Tehuacán y el Valle de Oaxaca. Los dos primeros los realizaron  Richard MacNeish y sus compañeros; el tercero y más reciente se hizo bajo la dirección de  Kent Flannery.  En las tres regiones hay cuevas situadas en las tierras altas y secas, donde se conservan muy bien los materiales orgánicos, entre ellos semillas diversas. Gracias a ello se pudo obtener una visión general de la evolución de la domesticación del maíz desde hace muchos milenios.

Los primeros cultivos realizados en México datan aproximadamente desde hace unos 8,000 años, pero tardaron mucho en desarrollarse. Ello explica que los primeros grupos sedentarios en Mesoamérica, es decir, aquellos que podían vivir de la agricultura, tengan una antigüedad de aproximadamente unos 6 000 años. Los datos obtenidos en las tres regiones son muy similares y corresponden en muchos aspectos, unos a otros.

Gracias a los estudios recientes sobre la composición genética del maíz cultivado, no hay duda que proviene de una especie silvestre conocida como teocintle.  Se ha estudiado, por ejemplo, la domesticación del maíz que tuvo lugar en la región del río Balsas, en Guerrero, aunque no se ha establecido con precisión cuando ocurrió, pero se ha determinado que fue extenso.

Es frecuente encontrar menciones en la literatura arqueológica a momentos específicos en los que se domesticó el maíz, por lo que vale la pena aclarar que las fechas que se manejan se relacionan con evidencia que debe situarse en el marco de un desarrollo más amplio. Para decirlo de otra manera, cuando se indica que entre los maíces más antiguos localizados en Tehuacán, Puebla, se encuentran especímenes con una antigüedad de 3000 a.C., no se quiere decir que en ese momento se “descubrió” la agricultura, sino que era parte de un proceso en curso desde miles de años atrás, y seguramente iniciado en otras regiones. Algo similar ocurre con la evidencia procedente del pueblo de Guilá Naquitz, Oaxaca, con una antigüedad de alrededor de 3500 a.C., la cual se ha considerado como una de las primeras muestras de domesticación; sin embargo, el análisis morfológico muestra que se trata de maíz aún en el proceso de domesticación.

 

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