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HISTORIA DEL MARICHI

Para encontrar el origen del mariachi, tendríamos que remontarnos hasta la conquista española y recordar el gusto melódico de los Cocas, grupo indígena de una región del noroeste de México.  En una de las versiones sobre la historia del mariachi se lee que en Jalisco, en el pueblo de Cocula, cuyos habitantes descendían de los Cocas nació el mariachi.

Los misioneros españoles, en su evangelización, empezaron a transformar en cantos a la Madre de Dios canciones antes dedicadas a las deidades paganas de los Cocas.

En uno de los versos de la alabanza a la Virgen María del Río se lee, en la lengua de los Cocas, Maria ce son que significa la canción de María.  Al pronunciar Maria ce parecería que decían Maria Shi o Maria She, que al pronunciarlo rápidamente suena como mariachi.

El mariachi no es un invento de una sola persona, sino el producto de una cultura mestiza, religión y música que surgió desde los años 1500. Los historiadores aseguran que en 1533, Fray Juan de Padilla enseñó a la gente nativa de Cocula la doctrina cristiana usando la música española. Los indígenas hicieron rápidamente el esfuerzo por incluir el violín y la guitarra en sus grupos y demostraron tanto talento para copiar los instrumentos que, tiempo después, el indígena Justo Rodríguez Nixen inventó la vihuela usando un caparazón de armadillo. Más tarde el guitarrón fue introducido usando tripas de animales como cuerdas. A lo largo de los siglos XVI y XVII, la música española comenzó a florecer en todo México y junto con la música nativa, dio paso a una mezcla de percusión mestiza y melodía que originó el mariachi.

En algún momento se creyó que la palabra mariachi venía de la palabra francesa “mariage” (“para la boda o la unión”), relacionando al grupo musical con las fiestas durante la ocupación francesa en el occidente de México. Ésta fue una versión muy conocida y la que más duró, incluso aparece en algunos libros de texto; sin embargo fue rechazada en 1981, cuando en los archivos de una iglesia, fue descubierta una carta escrita por el padre Cosme Santa Ana al arzobispo, en donde se queja del ruido de los “mariachis” y fechada en 1848, mucho antes de la ocupación francesa, lo que desmiente el origen francés de la palabra. La versión más acertada y sencilla es que el término mariachi se creó en Cocula, Jalisco en el siglo XVI por los indios “cocas”, descendientes de los chimalhuacanos para referirse a “músico o ejecutante de algún instrumento”. Sin embargo, no hay una versión oficial del origen de la palabra, pero parece ser mucho más antigua de lo que se pensaba.

Aunque gozaron de una tradición de varios centenares de años, la música del mariachi era sobre todo una forma de arte de la gente del campo usada como acompañamiento para bailar y era aprendida y enseñada “de oído” solamente. No fue sino hasta principios del siglo pasado en que el mariachi se fue estandarizando con la llegada masiva a la Ciudad de México, después de la Revolución, de grupos que interpretaban este género como el Mariachi de José y Cirilo Marmolejo, llegado al Distrito Federal en 1927. El mariachi, hasta entonces, consistía en un conjunto de instrumentos de cuerdas exclusivamente: guitarra, guitarrón, vihuela y algunas veces arpa, aunque en la parte sureste de México, también se incluyó la flauta para interpretar el huapango.

Siglos más tarde, un grupo de mariachis, por invitación del Presidente Porfirio Díaz, solía presentarse en las fiestas de palacio.  Desde luego que las canciones interpretadas ahí ya habían dejado de ser religiosas; eran canciones populares, es decir, profanas, propias para bailes y festejos populares.  En esas fiestas, el mariachi, incluyendo a dos parejas de bailarines y acompañados de arpas y violines además de guitarras y guitarrones, eran la alegría de la fiesta.  ¡Y algo importante!  Se dice que era la primera vez en que el mariachi se vestía con el atuendo de charro, el mismo que hoy conocemos y que es característico en él.

Entrados los años treintas, el futuro Presidente Lázaro Cárdenas, en un esfuerzo por unificar la tradición cultural y musical de México, invitó al Marichi Vargas de Tecalitlan (creado por Gaspar Vargas en 1898) a acompañarlo a su campaña en 1936, otorgándole a la música del mariachi gran popularidad y convirtiéndola en un referente de México. Vargas incluyó entonces a un músico entrenado: Rubén Fuentes para dirigir al grupo, estandarizando éste los arreglos de los sones e insistiendo en el uso de la música escrita y no fue sino hasta los años cincuentas en que fue incluida la trompeta y se adoptó el traje de charro como vestimenta del mariachi, tal y como hoy lo conocemos.

Ya en este siglo XXI, encontramos grupos de mariachis alegrando las fiestas de los pueblos y ciudades de México, fiestas de todo tipo, no sólo bodas o cumpleaños.  De igual forma sucede, aunque en menor escala, en ciudades de otras partes del mundo, como Japón, España, Canadá o los Estados Unidos.

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